lunes, 23 de marzo de 2015

Microbioma Intestinal Y Desarrollo Infantil

Dependiendo de las características de la dieta, alimentos ricos en carbohidratos complejos o de proteínas y grasas de origen animal el microbioma intestinal puede variar en un individuo (1, 2); este microbioma que ya posee factores predisponentes a su composición como son la carga genética y modo de nacimiento del individuo, tienen una alta dependencia en la dieta para tomar su estructura final (3).

Podemos considerar como establece Darwin que la especie más apta es la que sobrevive a los factores externos o del medio ambiente.  Así que las características de la dieta del individuo y por ende de la oferta de los nutrientes de la misma favorece el predominio de ciertas bacterias sobre otras, lo que en los infantes desde su nacimiento influyen con el desarrollo del sistema nervioso entérico y de las células gliales de la lamina propia influyendo en el comportamiento del tracto gastrointestinal del individuo y por ende en la función del mismo (4-7).

Dicho sistema nervioso entérico del individuo junto con el mircobioma intestinal del infante en el desarrollo intervienen en el comportamiento/temperamento del individuo en cuestión (7-9), lo cual en las fases iniciales de la vida del infante influyen con la adquisición de las habilidades cognoscitivas del mismo (7).

El desarrollo del microbioma además de estar vinculado con la lactancia materna (3) y las características de los alimentos que son introducidos en la dieta del infante, también dependen de si en el momento de la introducción de los mismos estuvo presente la lactancia materna o no, puesto que se ha evidenciado que además de la introducción adecuada de los alimentos en el sentido cronológico de los eventos, es recomendable la persistencia de la lactancia materna en el proceso, ya que disminuye el cambio brusco del microbioma intestinal y mantiene uno más adecuado (2).

Puesto que al mantener un microbioma intestinal más estable y una introducción de manera adecuada podemos modular de mejor manera el desarrollo del sistema entérico del individuo y posteriormente el comportamiento del mismo.

Por lo que se recomienda la ablactación en una secuencia cronológica adecuada (sea en infantes mayores de 6 meses, la introducción de sólidos) empezar con alimentos de origen vegetal tipo tubérculos y hojas verdes oscuras, prosiguiendo de manera estipulada y durante la introducción de dichos nuevos alimentos continuar con la lactancia materna hasta los 12-24 meses de edad donde debería haberse introducido la gran mayoría de alimentos.


1) Chan YK, Estaki M, Gibson DL. Clinical Consequences of Diet-Induced Dysbiosis. Annals of Nutrition and Metabolism. 2013;63(s2):28–40. DOI: 10.1159/000354902

2) Thompson AL, Monteagudo-Mera A, Cadenas MB, Lampl ML, Azcarate-Peril MA. Milk- and solid-feeding practices and daycare attendance are associated with differences in bacterial diversity, predominant communities, and metabolic and immune function of the infant gut microbiome. Frontiers in Cellular and Infection Microbiology [Internet]. 2015 Feb 5 [cited 2015 Mar 23];5. doi: 10.3389/fcimb.2015.00003

3) Munyaka PM, Khafipour E, Ghia J-E. External Influence of Early Childhood Establishment of Gut Microbiota and Subsequent Health Implications. Frontiers in Pediatrics [Internet]. 2014 Oct 9 [cited 2015 Mar 23];2. Available from: http://journal.frontiersin.org/article/10.3389/fped.2014.00109/abstract

4) Douglas-Escobar M, Elliott E, Neu J. Effect of Intestinal Microbial Ecology on the Developing Brain. JAMA Pediatrics. 2013 Apr 1;167(4):374. doi:10.1001/jamapediatrics.2013.497

5) Kabouridis PS, Lasrado R, McCallum S, Chng SH, Snippert HJ, Clevers H, et al. Microbiota Controls the Homeostasis of Glial Cells in the Gut Lamina Propria. Neuron. 2015 Jan;85(2):289–95. http://dx.doi.org/10.1016/j.neuron.2014.12.037

6) Xu Q, Heanue T, Pachnis V. Travelling within the fetal gut: simple rules for an arduous journey. BMC Biology. 2014;12(1):50.  Available from: http://www.biomedcentral.com/1741-7007/12/50

7) Mayer EA, Tillisch K, Gupta A. Gut/brain axis and the microbiota. J Clin Invest 2015.. doi:10.1172/JCI76304.

8) Lyte M. Microbial Endocrinology in the Microbiome-Gut-Brain Axis: How Bacterial Production and Utilization of Neurochemicals Influence Behavior. Miller V, editor. PLoS Pathogens. 2013 Nov 14;9(11):e1003726. doi:10.1371/journal.ppat.1003726

9) Maranduba CM da C, De Castro SBR, Souza GT de, Rossato C, da Guia FC, Valente MAS, et al. Intestinal Microbiota as Modulators of the Immune System and Neuroimmune System: Impact on the Host Health and Homeostasis. Journal of Immunology Research. 2015;2015:1–14. http://dx.doi.org/10.1155/2015/931574