domingo, 1 de noviembre de 2015

Resumen sobre actualización de uso probioticos

Los probióticos son microorganismos vivos que al ser administrados a un individuo confieren salud.  Existen diversas cepas comercializadas para uso personal ya sea de manera  continua o única del individuo, sin embargo cabe resaltar que no todos los probioticos producen los efectos sugeridos en la población y que solo algunos han demostrado conferir estos efectos en general (1, 2).

Los efectos de los probioticos se deben a características intrínsecas del individuo como su genética, y su microbioma basal, lo cual influye en la interacción de las cepas ingeridas pudiendo generar o no el efecto beneficioso ofrecido (1).

Los efectos beneficiosos de los probioticos mejor observados son con relación a la enfermedad diarreica aguda en niños donde mejora el cuadro al igual que en el adulto y para la mejoría de diversos sintamos gastrointestinales en el individuo (1), recordando que debido a la gran variedad de los probioticos del mercado y las propiedades antes mencionadas existen casos donde no se observaría el beneficio.

Las diversas cepas beneficiosas para mejorar el cuadro de la enfermedad diarreica aguda son LGG, Saccharomyces boulardii, Lactobacillus reuteri (2).
El Lactobacillus reuteri como nombre comercial es conocido como Biogaia y el  Saccharomyces boulardii se encuentran Enterogermina, perenterol.

Sin embargo el uso de los probioticos en las personas con enfermedad inflamatoria intestinal su efecto depende del objetivo deseado, puesto que no en todos los casos los probioticos causan efectos deseados (no generan efecto alguno)  y cabe resaltar que el uso de prebióticos en estos pacientes debe ser valorado muy de cerca ya que dependiendo de las manifestaciones clínicas principales se pueden observar realce del cuadro en ocasiones.

1) Sanders ME. Probiotics in 2015: Their Scope and Use. Journal of clinical gastroenterology. 2015;49:S2–6.


2) Floch M et al. Recommendations for Probiotic Use—2015 Update Proceedings and Consensus Opinion. J Clin Gastroenterol 2015;49:S69–S73)

Fuente: Floch M et al. Recommendations for Probiotic Use—2015 Update Proceedings and Consensus Opinion