jueves, 5 de enero de 2017

ALIMENTARSE HACIA LA FELICIDAD: SEROTONINA Y MICROBIOMA INTESTINAL.

Herrera Morban DA, Montero Cruz NC. ALIMENTARSE HACIA LA FELICIDAD: SEROTONINA Y MICROBIOMA INTESTINAL. Rev. Cient. Univ. Odontol. Dominic. 2016. 3 (2). p 46-48
https://revistacientificauod.files.wordpress.com/2017/01/alimentarse-hacia-la-felicidad.pdf

RESUMEN
Nuestro cuerpo se encuentra a diversos factores que afectan el desarrollo del microbioma intestinal del individuo desde su concepción; los cambios que ocurren en dicho microbioma dependiendo del predominio de microorganismos vamos a obtener una producción distinta de neurotransmisores que afectan el neuro-desarrollo del individuo y potencialmente su conducta; razón por la cual es valorada la dieta que potencia el aumento de lactobacilos con el fin de una mayor producción de serotonina y adecuado neuro-desarrollo.
Palabras Clave: microbioma, serotonina, neuro-desarrollo.

ABSTRACT
Diverse factors affect the development of the intestinal microbiome of the individual from conception; the changes that occur in the microbiome depending on the prevalence of microorganisms will get a different production of neurotransmitters that affect the neuro - development of the individual and potentially their behavior; therefore that reason is valued diet that would increase the lactobacilli in order to augment the production of serotonin for an appropriate neurodevelopment.
Keywords: microbiome, serotonin, neuro-development.


DESARROLLO                               

Desde que nacemos nuestro organismo está expuesto a múltiples factores externos que modulan nuestro microbioma intestinal junto al comportamiento (ingesta dietética, variables de persona, medioambiente), dichos factores que intervienen en el comportamiento tienden a ser los mismos que afectan el microbioma intestinal como son el caso del estrés y las características sociodemográficas. Modificaciones adicionales en el microbioma intestinal son producidas por los alimentos de la dieta, de estos obtenemos sustratos neuroendocrinos necesarios para la síntesis de neurotransmisores del sistema nervioso central como la serotonina, noradrenalina, adrenalina, dopamina entre otros (1).

Los neurotransmisores sintetizados por el microbioma intestinal afectan el sistema nervioso central por diferentes vías (2), originando cambios epigenéticos en nuestro organismo que influyen en la regulación neurofisiológica y en la neuroprogresión del cerebro (3). Estas modificaciones que ocurren en el microbioma intestinal se pueden revertir al suspender la exposición al sustrato, aunque ciertos cambios no reviertan en la totalidad (4) y otros puedan permanecer hasta la adultez (3).

Las modificaciones del microbioma intestinal durante la infancia intervienen en el desarrollo de las conexiones neuronales junto a su posterior comportamiento (5), el cual puede ser extendido hasta el período de la adultez; considerando que el mayor impacto de estas modificaciones ocurre durante los primeros años de vida del individuo (antes de los 3 años de vida) (6).

La síntesis de neurotransmisores como la serotonina modifican la permeabilidad de la barrera intestinal, afectando a su vez la migración de sustancias del tracto gastrointestinal al torrente sanguíneo con posterior influencia en el comportamiento del individuo (6), estas interacciones son bidireccionales (4), por lo cual está bien establecido que los neurotransmisores producidos por el microbioma intestinal influyen en el comportamiento del individuo (7).

Debido a lo anteriormente expuesto los sustratos ofrecidos por los alimentos de la dieta influyen en el microbioma intestinal con la posterior producción de diversos neurotransmisores (1, 2, 7); en el caso del impacto en las edades tempranas de la vida, se puede inferir que la producción de serotonina del infante varía dependiendo de la dieta del mismo (6). La serotonina produce una mejoría en el estado de ánimo, evita comportamientos depresivos y ansiosos, además de favorecer las habilidades cognoscitivas del individuo (8). Su producción se ve influida por los lactobacilos (7), dichos microorganismos son favorecidos por la ingesta de la leche que aporta triptófano como sustrato de la dieta, además de estimular a los lactobacilos del microbioma intestinal; los lactobacilos pertenecen a la familia de los firmicutes que son relacionados con la ingesta de vegetales (9).

Se ha evidenciado que cuando microorganismos como los bacteroides y proteobacteria predominan en el microbioma intestinal se observa un comportamiento negativo en el individuo (6); dichas bacterias son obtenidas en las dietas ricas en grasas y alimentos de origen animal (9). También se ha evidenciado que la disminución en los niveles de serotonina durante la infancia conlleva a un menor neurodesarrollo (7).

Estudios como el de Grummer-Strawn et al (10), han evidenciado un alto nivel de alimentación con papas fritas y dulces como componentes de la dieta en los primeros años de vida; favoreciendo el predominio de los bacteroides sobre los lactobacilos del microbioma intestinal, traduciéndose en una disminución de la producción de serotonina; pudiendo influir posteriormente en el auge de las enfermedades neuro-psiquiátricas que quizás podrían tener como factor etiológico las características de la dieta y hábitos alimenticios durante los primeros años de vida. Debido a que el microbioma intestinal no está del todo desarrollado en los primeros años de vida, podemos pensar en mejorar la producción de serotonina del infante con el fin de influir en su comportamiento desde lo más temprano posible, con la finalidad de dotar al niño en la adultez de un menor riesgo de trastornos neuro-psiquiátricos y un mejor desarrollo cognitivo-conductual.

Referencias
1) Lyte M. Microbial endocrinology: Host-microbiota neuroendocrine interactions influencing brain and behavior. Gut Microbes. 2014 May;5(3):381–9.

2) Lyte M. Microbial Endocrinology in the Microbiome-Gut-Brain Axis: How Bacterial Production and Utilization of Neurochemicals Influence Behavior. Miller V, editor. PLoS Pathogens. 2013 Nov 14;9(11): e1003726.

3) Logan AC. Dysbiotic drift: mental health, environmental grey space, and microbiota. Journal of Physiological Anthropology [Internet]. 2015 Dec [cited 2015 Oct 25];34(1). Available from: http://www.jphysiolanthropol.com/content/34/1/23

4) Mayer EA, Knight R, Mazmanian SK, Cryan JF, Tillisch K. Gut Microbes and the Brain: Paradigm Shift in Neuroscience. Journal of Neuroscience. 2014 Nov 12;34(46):15490–6.

5) Foster JA. Gut feelings: bacteria and the brain. In: Cerebrum: The Dana forum on brain science [Internet]. Dana Foundation; 2013 [cited 2015 Oct 25]. Available from: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3788166/

6) Kelly JR, Kennedy PJ, Cryan JF, Dinan TG, Clarke G, Hyland NP. Breaking down the barriers: the gut microbiome, intestinal permeability and stress-related psychiatric disorders. Frontiers in Cellular Neuroscience [Internet]. 2015 Oct 14 [cited 2015 Oct 25];9. Available from: http://journal.frontiersin.org/article/10.3389/fncel.2015.00392

7) O’Mahony SM, Clarke G, Borre YE, Dinan TG, Cryan JF. Serotonin, tryptophan metabolism and the brain-gut-microbiome axis. Behavioural Brain Research. 2015 Jan; 277:32–48. http://dx.doi.org/10.1016/j.bbr.2014.07.027 0166-4328/

8) Pereira M, Martynhak BJ, Andreatini R, Svenningsson P. 5-HT6 receptor agonism facilitates emotional learning. Frontiers in Pharmacology [Internet]. 2015 Sep 16 [cited 2015 Oct 28];6. Available from: http://journal.frontiersin.org/Article/10.3389/fphar.2015.00200/abstract

9)  David LA, Maurice CF, Carmody RN, Gootenberg DB, Button JE, Wolfe BE, et al. Diet rapidly and reproducibly alters the human gut microbiome. Nature. 2013 Dec 11;505(7484):559–63. doi:10.1038/nature12820

10) Grummer-Strawn LM, Scanlon KS, Fein SB. Infant Feeding and Feeding Transitions During the First Year of Life. PEDIATRICS. 2008 Oct 1;122(Supplement): S36–S42. DOI: 10.1542/peds.2008-1315d